Un error muy común es crear productos, como pueden ser una aplicación o una página de internet, sin considerar la experiencia que el usuario va a obtener al interactuar con él. Una buena experiencia debe ser simple y elegante para que cause placer al usarla. Son 4 los factores más importantes que se deben considerar:
- La usabilidad: ¿Qué puede hacer el usuario con el producto?
- Diseño: La experiencia debe ser amena y encantadora
- Funcionalidad: ¿Tiene los requisitos que debería para ser útil? ¿Funciona de manera correcta?
- Accesibilidad: ¿Cualquiera puede hacer uso de este producto?
Algo esencial para lograr un buen producto con diseño centrado en el usuario es priorizar las características que debe contener. Muchas veces cuando se quiere abarcar mucho, la aplicación se vuelve tediosa y no abarca únicamente lo que debería para ser sencilla, rápida y útil. Es necesario estudiar de cerca al usuario y su interacción con el producto para ver su reacción al hacer uso de él.
