Para entender cómo funcionan las operaciones computacionales complejas, es necesario comprender las bases. Como dicho anteriormente, los bits son espacios de memoria que guardan un valor (verdadero o falso). Conjuntando bits con otros, obtenemos lo que se llama bytes y cada byte equivale a 8 bits. Con un byte ya es posible representar números en notación binaria, y podemos asignar caracteres a estos números.

El código ASCII fue estandarizado como un lenguaje de máquina que asigna ciertos patrones de bits a caracteres. También, los pixeles son representados por 3 bytes: uno que contiene la indicación de azul, otro magenta y el último amarillo. Así, podemos almacenar y representar imágenes. Los sonidos también son almacenados como cadenas de bytes cuyos números indican la frecuencia de sus ondas para después poder replicarlos con bocinas.

El almacenamiento es posible por los discos duros que ha desarrollado la industria, en los cuales se guarda la información al fijar valores sobre su material con rayo láser u ondas magnéticas. Aún así, la cantidad de bytes que se requieren para almacenar documentos son inmensas, por lo cual utilizamos compresión de datos para lograr sintetizar largas cadenas de bits de manera corta reconociendo los patrones que hay entre ellos.

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